Edvard Munch: el pintor de vidas interiores  

Por Ysi ortega

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“El arte es el corazón de la sangre”   – Edvard Munch 

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Hace algunos años, en un estudio realizado a casi 1,2 millones de pacientes y sus familiares, identificados hasta el grado de primos segundos, los científicos a cargo de la investigación confirmaron  la teoría de una relación -significativamente estrecha- entre las enfermedades mentales y las profesiones de más creatividad. En este arduo estudio por investigadores del Instituto Karolinska (Suecia) también se descubrió que las profesiones creativas eran más comunes en personas o familiares con pacientes diagnosticados con esquizofrenia, trastorno bipolar, anorexia nerviosa y autismo. La lista de casos de escritores y artistas que sufrieron trastornos mentales es amplia.

Edvard Munch, pintor y grabador noruego (1863-1944), es considerado precursor del expresionismo. Esta corriente artística busca la expresión de los sentimientos y las emociones del autor más que la representación de la realidad objetiva.  La infancia de Munch, marcada por la muerte de su madre a causa de tuberculosis cuando aún no había cumplido los cinco años y un tiempo después, por la pérdida de su hermana Sophie, dos años mayor que él, quien fallece de la misma enfermedad, ejercerán una influencia decisiva en su actividad artística.  Su angustia y su enorme tristeza, sus frustraciones y obsesiones serían sus futuras representaciones. Estas experiencias personales del pintor abrieron el camino al desarrollo del expresionismo y, el mismo artista a través de su obra, nos ayudaría a encontrar muchas señales sobre el motivo de su creatividad. 

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“Sin miedo y la enfermedad, nunca podría haber logrado todo lo que tengo. Pinto de mi memoria las impresiones de mi infancia”  (Munch)

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Es posible que Edvard Munch tuviera trastorno bipolar, psicosis o ataques de pánico, conclusión a la que se llega al estudiar su diario, en el que describió algunas de sus alucinaciones visuales y auditivas. Se sabe que en el año 1908 fue hospitalizado por un aumento considerable de éstos síntomas depresivos e inclusive de ideas suicidas. Esto nos lleva a considerar un paralelismo entre Munch y Van Gogh. Ambas vidas fueron marcadas por el dolor, la angustia, hospitalizaciones psiquiátricas, (en el caso de Van Gogh aún se mantiene la controversia sobre la verdadera naturaleza de su enfermedad), entre otras coincidencias con relación a vivir vidas tormentosas. Así y todo, Munch ocupa un sitial entre los artistas más importantes e influyentes del arte moderno. Su innovadora obra llegó a ser relevante principalmente en Alemania y en los países Escandinavos donde fue considerado con Van Gogh, como uno de los dos más grandes artistas expresionistas.

 Sus propias descripciones vertidas en su diario dan cuenta como Much concebía su arte:

Yo pinto las líneas y colores que impresionan en mi retina, Pinto de memoria sin agregar nada, sin los detalles que ya no veo enfrente de mí. Esta es la razón de la simplicidad de mis obras, su obvio vacío. Pinto las impresiones de mi infancia, los apagados colores de un día olvidado”.

“Pintar es lo que el cerebro percibe a través del filtro de los ojos” (Bischoff, Ulrich. Edvard Munch: Cuadros sobre la vida y la muerte. Madrid: Benedikt Taschen Verlag, 2011)

Sobre la obra más representativa del artista “El grito”, el artista decía :

De repente, el cielo se tornó rojo sangre y percibí  un estremecimiento de tristeza. Un dolor desgarrador en el pecho. Me detuve; me apoyé en la barandilla, preso de una fatiga mortal. Lenguas de fuego como sangre cubrían el fiordo negro y azulado y la ciudad. Mis amigos siguieron andando y yo me quedé allí, temblando de miedo. Y oí que un grito interminable atravesaba la naturaleza”. 

El grito es una obra que representa un hecho real. Munch vivió ese momento y en ese lugar, así lo dejó revelado en su diario. Se dice que El Grito de Munch y La Mona Lisa de Leonardo da Vinci son las dos obras más reproducidas y versionadas de la historia del arte. El mismo Munch hizo alrededor de ciento cinco versiones entre grabados, litografías, dibujos, óleos y pasteles. Es una obra de una considerable fuerza expresiva y misterio.

La zona plasmada en la pintura es un mirador en un barrio a las afueras de Oslo. El pasamanos corresponde a un camino que bordea un acantilado donde la gente se suicidaba con frecuencia. Un amigo del artista había corrido esa suerte.  Otro lugar significativo que estaba cerca de dicha escena era el hospital de Oslo, destinado por ese entonces a servir de manicomio para mujeres y donde Munch tenía a la única hermana que le quedaba, recluida por un trastorno bipolar. Son datos que nos sirven para lograr acercarnos con otros ojos, quizá, a una obra que pareciera ser una gran pesadilla, llena de horror, pero no como los críticos de esa época del impresionismo habían considerado a El grito: una pintura loca y fea, sino como lo que empezaba a tomar posición en el nuevo arte: lo importante no es la forma sino el contenido de la obra, la expresividad según Munch.

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El sumamente personal estilo de Munch no puede dejar de conmover. Con líneas sinuosas (mareantes), de gran fuerza expresiva, el pintor noruego recreaba  ambientes de intenso dramatismo; con la estilización de la figura y  la intensidad cromática, aunque haciendo uso simbólico del color, Edvard Munh creó un estilo pictórico, modelo estético del expresionismo de las primeras décadas del siglo XX. En sus primeras obras es notoria la influencia de artistas como Van Gogh, Toulouse Lautrec, Whister, entre otros, pero sobre todo de Gauguin por la simpleza de las formas y el uso de colores poco convencionales.

Su obra evolucionó del naturalismo, luego al simbolismo y finalmente a un estilo propio: el expresionismo.

“La forma en que uno ve depende también de un estado emocional de la mente. Esta es la razón por la que un motivo puede ser visto de muchas maneras, y esto es lo que hace que el arte sea tan interesante” (Munch)

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“Desde el momento de mi nacimiento, los ángeles de la ansiedad, la preocupación, y la muerte estaban a mi lado, me siguieron cuando yo jugaba, me siguieron en el sol de la primavera y en las glorias del verano. Estaban de pie a mi lado en la noche cuando cerré los ojos y me intimidaron con la muerte, el infierno y la condenación eterna” 

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Recordaba Munch: “Fue en 1895. Hice una exposición de otoño en Blomquist. Los cuadros provocaron un tremendo rechazo. La gente quería boicotear la galería, llamar a la policía”.

El pintor expresionista noruego pintó varias versiones de la composición, MADONNA entre 1892 y 1895 usando aceites sobre lienzo, así como versiones en formato impreso.

Madonna, es una pintura que tiene semejanza a otras obras de Munch por su fondo característico de colores anaranjados y azules, como se puede ver en El gritoLa desesperación o La ansiedad, pero, sobre todo, como se ha dicho antes, transmite dolor, erotismo, ansiedad, religiosidad, soledad y muerte.  Este cuadro en particular se puede relacionar más con lo sensual y las relaciones liosas que causan dolor y el sufrimiento (emociones y sentimientos universales). En la litografía se aprecia más que en el óleo la tragedia de la muerte. La mujer, con el halo rojo, el feto muerto (parte inferior izquierda) y el fondo lineal oscuro nos intenta decir que, aunque se pueda ver a la mujer “satisfecha”, en el fondo tiene un aura de tristeza por la pérdida de su hijo. Es posible que Munch quisiera simbolizar con esta obra lo que consideró los actos esenciales del ciclo femenino: las relaciones sexuales, el caso de fertilización, procreación y muerte.

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“No voy a pintar más interiores con hombres leyendo y mujeres tejiendo. Voy a pintar la vida de personas que respiran, sienten, sufren y aman” (Munch) 

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Otra faceta de su obra revela interesantes escenas que en lo superficial parecen tranquilas y abiertas.

“En mi arte he tratado de explicar a mí mismo la vida y su significado. También he tratado de ayudar a otros a clarificar sus vidas” (Munch)

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La danza de la vida es una obra que se puede dividir en tres fragmentos narrativos: La idea de la juventud, ingenuidad, belleza física, expectativas (mujer de blanco a la izquierda de la pintura). Luego la idea del amor y la pasión -desde la espera de una relación hasta el éxtasis, la pasión desenfrenada, celos, etc.- (reflejado en las parejas del centro). Por último, como tercer elemento tenemos a la vejez, que trae resignación, soledad, evocación de los tiempos pasados y quizá, reflexión en lo que hubiese sido mejor hacer (mujer vestida de traje oscuro a la derecha). La pintura parece ser una versión personalizada de la mujer en tres etapas, inclusive, las tres mujeres parecen ser Tulla Larsen (artista noruega y novia intermitente de Edvard Munch) y el hombre del primer plano parece ser Munch. Todo expresado en forma de una evolución, lo que nos recuerda que en ocasiones Munch usó la profundidad del espacio de la imagen como una escala de tiempo, moviéndose desde el pasado distante en el fondo lejano hasta el presente en el primer plano. Dicho esto, aquí, el impulso inicial para la danza de la vida proviene del sol con su columna fálica de luz cruzando el mar… 

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Si bien, los temas más frecuentes en su obra fueron los relacionados con los sentimientos y las tragedias humanas como la soledad, la angustia, la muerte y el erotismo, se le considera precursor del expresionismo por la fuerte expresividad de los rostros y las actitudes de sus figuras, además de ser el mejor pintor noruego de todos los tiempos.

Al morir, legó más de 1000 cuadros, 15 400 grabados, 4500 dibujos y acuarelas y seis esculturas a la ciudad de Oslo, que construyó el Museo Munch en el barrio de Tøyen en su honor. Las obras se costearon con la recaudación de las salas de cine de propiedad municipal, y se inauguró en 1963

El Sol es quizás el mayor logro de la pintura mural moderna. Estructurado simétricamente, ocupó el enorme espacio frontal del pasillo de la Asamblea de la Universidad de Oslo, con un dominio total de la escena  por su tamaño y por el poder de las imágenes.

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La relación creatividad-psicopatología, es un tema aun muy controversial, pero es el trastorno afectivo el más asociado a la productividad artística (Barrantes-Vidal N. Creativity and madness revisited from current psychological perspectives.Journal of Consciousness Studies 2004; 11: 58-78)

Munch, sobre la muerte: No quiero morir súbitamente o sin saberlo, quiero tener esa última experiencia también (Lampe A. Cheroux C. Edvard Munch: The modern Eye. Tate Publishing. Londres 2012).

El artista noruego da cuenta de su eventual enfrentamiento con la muerte en sus últimos retratos.

Autorretrato entre el reloj y la cama (1940-1943). Aquí Munch sitúa su ya frágil imagen, entre el símbolo del implacable paso del tiempo, el reloj, y una cama en la que puede aguardar la muerte.

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De esta manera, bien se puede decir que Munch es el mejor ejemplo en la historia del arte de la influencia de un trastorno psíquico en la creación artística, teniendo en cuenta, además, que el propio artista era consciente de esta relación.

A lo largo de su vida, Munch pintó aproximadamente 50 autorretratos, sin contar las fotografias, denotando un obsesivo y psicótico afán en ello. Probablemente, cediendo a la necesidad de cerciorarse de su propia existencia…

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“El espectador debe adquirir conciencia de lo que la pintura tiene de sagrado, de modo que se descubra ante ella como en la iglesia”  – Edvard Munch

Pensar en la “belleza emocional” es traer al presente a este gran pintor, como fue Edvard Munch….No cabe duda que  ser creativo es ver más allá de lo que la vida nos presenta en formas cotidianas….

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…Una guía para no ser guiado…

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