The Neon Demon de Nicolas Winding Refn

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El Demonio de Neón

Por: Ysi Ortega

 

“No está mal ser bella; lo que está mal es la obligación de serlo”  (Susan Sontag)

 

Nicolas Winding Refn, director, guionista y productor, nacido en Copenhague- Dinamarca. Llegó a la ciudad de Nueva York a la edad de ocho años. Regresó más tarde a su país de origen con el fin de terminar sus estudios para luego volver a los Estados Unidos, lugar en el que actualmente reside. Sin embargo, es en su ciudad natal en donde a los veinticuatro años de edad presenta su primer gran trabajo fílmico: “Pusher” (Un paseo por el abismo-1996), con el que daría inicio a una trilogía integrada por “Pusher II” de 2004 y “Pusher 3” en 2005. Las críticas recibidas –tanto por su opera prima como en películas posteriores – siempre fueron favorables y en todas ellas se reconoce una inusual capacidad para plantear historias que conllevan ciertos dilemas morales, a la vez que describen los “bajos fondos” o “submundos” de una sociedad cada vez más violenta.  Su descarnada descripción de esa realidad ha sido de influencia para series televisivas como Los Soprano y The Wire (Bajo Escucha), caracterizadas por un corte realista en el que se representa la podredumbre del medio en el que vivimos. Nicolas Winding Refn, quiere ser auténtico, real y se sabe con un enorme talento para expresar nuestra realidad de manera artística.

En cierta ocasión, Winding Refn, recordaba a William Shakeapeare y decía sin titubeo alguno: “Si él viviera hoy en día escribiría sobre el crimen, no sobre la realeza”. Nicolas Winding Refn, es uno de los directores de cine más prometedores de la actualidad y hoy nos ofrece un filme con su sello indiscutible que, para algunos críticos, está en camino de convertirse en “película de culto”: THE NEON DEMONEl Demonio de Neón

 

“Yo no canto, no se bailar, no escribo, pero soy bonita”

Con este pensamiento arraigado en la mente de Jesse (Ellen Fanning), la protagonista llega a la ciudad de Los Angeles -California – dispuesta a realizar su gran sueño. Ella anhela convertirse en una supermodelo.

 

 

La historia nos puede parecer familiar, aunque en este caso se cuenta en forma de fábula moderna. Lo que a muchos sorprende es la manera en que algo “conocido” en manos de un cineasta como Winding Refn – un artista con ideas innovadoras, tanto en lo visual como en el lenguaje – llega a convertirse en una película de contenido despiadado, provocador y que invita a la profunda reflexión del espectador.

Cuando la aspirante a modelo, Jesse (de belleza natural), se traslada a Los Angeles, su juventud y su vitalidad son devoradas por un grupo de mujeres obsesionadas con la belleza. Belleza que es conseguida a través de desórdenes alimenticios a los que son sometidas (obligadas en un principio y luego por voluntad propia) y al abuso inescrupuloso de la cirugía estética, entre otras cosas.  La ingenua aprendiz al adentrarse en este mundo lleno de peligros, tanto físicos como morales, resulta absorbida por los elementos más frívolos de su propia imagen para terminar siendo, literalmente, devorada.

Por muy poderosa que se vea el arma de la belleza, desgraciada la mujer que sólo a este recurso debe el triunfo alcanzado sobre un hombre.” (Severo Catalina)

 

La Industria del modelaje que muestra el cineasta en este filme (para nada alejada de la realidad), es un mundo que llega a ser muy peligroso para aquellas personas convencidas de que sus vidas es cuestión de vivir únicamente el momento presente, en donde solo vale el aquí y ahora. Pero, en este mundo no todo es brillo, no todo es lo que parece. El “demonio” está siempre atento, él no duerme y aguarda con paciencia y astucia el momento justo para aparecer.

Una de las grandes escenas del filme, en la cual las modelos tienen que caminar en ropa interior usando tacones ante el ojo del “juez”, es una muestra fiel del falso valor que se le da una persona, en este caso a la mujer. En ella se las denigra haciéndolas sentir como objetos que se pueden usar y que pueden ser remplazados en cualquier momento. Se les hace creer que después de los veintiuno o veinticinco años o, quizás, con suerte hasta los treinta años ya no son útiles. Se les pone fecha de caducidad a su “belleza”.  Se les dice sin palabras: “No eres la única, hay miles de personas como tú”. 

“Lo bueno necesita aportar pruebas; lo bello, no.” (Bernard Le Bouvier de Fontenelle)

 

 

 

Durante siglos ha existido una perversión misógina que reduce a la mujer a un objeto. Metafóricamente, el director hace uso de un intricado ovillo de símbolos para representar al “Demonio de Neón”. Vemos por ejemplo, una iluminación que recuerda a la obsesión de los ochenta, dispuesta a exaltar lo material y el glamour con el uso de un trío de triángulos invertidos. Esta película asocia algunos puntos de su historia a mitologías ancestrales, en gran parte relacionadas con la búsqueda y posesión de la belleza, estereotipos perjudiciales para el ser humano y que el autor de esta obra de arte critica fuertemente mediante la observación del mundo del modelaje. El cineasta sabe, como muchos de nosotros, que son estereotipos que impone y consume la sociedad de hoy.

“ La Belleza no es lo más importante, es lo único importante”, es la horrorífica y contundente afirmación del diseñador de las modelos en otra escena del filme “El Demonio de Neón”. El espectador puede empezar a preguntarse si realmente es posible vivir una realidad tan amarga, tan efímera… 

 

 

The Neon Demon despliega un impresionante talento visual y musical, elementos que ofician como el imán que atrae al espectador hacia la cinta cinematográfica y dictaminan el hilo conductor del filme. Podemos sentir que El Demonio de Neón es como un líquido que tiende a la elusión, a la fuga, a desaparecer, tal como sucede con la cortísima carrera de una modelo. Toda la película está impregnada de un código de colores que intentan trasladar a cada historia diferentes sensaciones. El color violeta es atracción y aparece cuando la casi perfecta Jesse se adentra en un submundo lleno de cosas nuevas para ella. El color dorado es el éxito y aparece cuando es aceptada por el fotógrafo más exigente (como rozando la gloria). El color azul significa inocencia, predomina en la primera parte de la película y cambia a color rojo en la pasarela, percibiéndose como una amenaza (muy diferente con lo que solemos relacionar al color rojo, el amor).

Nicolas Winding Refn evidencia y denuncia metafóricamente a la industria del modelaje de personas. No se limita en mostrar crudamente como se reduce a su mínima expresión a la mujer. También es implacable mostrando el horror del mal cuando uno sigue mecanismos irracionales y, por tanto, imprevisibles. La intención del director  danés se puede apreciar desde su primer plano, con una Elle Fanning (Jesse en la cinta) aparentemente degollada para una sesión de fotos. Vivimos en una sociedad que devora a los  íconos, en la que todo es etéreo y pasajero, donde el precio del triunfo, muchas veces, es la propia vida.

 

 

Más allá de los gustos y de las múltiples interpretaciones que se hagan sobre esta película, no se puede negar que Nicolas Winding Refn es un conductor de emociones; pero ante todo, tiene una intención que se plasma en cada obra suya y que, en sus propias palabras, se explica así: Soy un hombre del campo del entretenimiento, por lo tanto tengo que tener mucho de humor, de absurdez, de ego, de controversia para que eso suceda; pero no hay nada más interesante cuando hay diversidad en un trabajo. Es muy difícil hacer que a la gente le guste lo que uno ofrece, pero lo que pase, eso es vida para mí  y para  la experiencia de otras personas. Pienso que las emociones de esas  vidas que respiran,  eso es la esencia de la creatividad, la reacción! No me interesa más que eso. Porque el futuro del entretenimiento es, que no se va a basar  en lo que haces, sino en por qué lo haces. Esto es lo que quiero dejar a mis hijos, la esencia de la creatividad”

 

The Neon Demon fue seleccionada para participar en el festival de Cannes 2016 y la crítica especializada la incluyó como una de las mejores películas del último año, pero lo más importante es que su argumento ha sido la excusa perfecta para que un director como Winding Refn, siempre interesado en encontrar nuevas formas de expresión, materialice su búsqueda por deslumbrar con un arte alucinado a veinticuatro fotogramas por segundo. Su impecable técnica, tanto visual como narrativa, junto a la espectacular banda sonora (a cargo de Cliff Martinez) son cautivantes y suficientes para denotar con claridad: la irracionalidad, el narcicismo, el egocentrismo, la lujuria, la envidia, la vanidad y una fatal obsesión por la belleza (El Demonio de Neón), una arquetipo falaz que, desafortunadamente, el sistema ha logrado imponer en buena parte de nuestra sociedad. 

Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso , decía el querido Jorge Luis Borges. ¿Será que la belleza sólo le pertenece al que la entiende?….  

                                                  

Sucede, como en otros casos, que para ver esta película hay que estar dispuestos a salir de nuestra zona de confort y dejar de comer palomitas de maíz. La feroz intencionalidad estética del cineasta hay que experimentarla y exige compromiso. El banquete está servido y ahora le toca al espectador, romper con los moldes establecidos para poder disfrutar de este manjar cinematográfico.

Título original: The Neon Demon

Dirección: Nicolas Winding Refn

Protagonistas: Elle Fanning (Jesse), Karl Glusmann (Dean), Jena Malone (Ruby), Bella Heathcote (Gigi), Abbey Lee (Sarah), Christina Hendricks (Roberta Hoffman), Keanu Reeves (Hank)

Duración: 117 minutos

Año del estreno: 2016

 

 

 

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