Daniel Barenboim: “La reflexión es la base del hecho musical”

 

“El único límite es el buen gusto” (Daniel Barenboim)

 

Una magistral conducción de esta Sinfonía inolvidable del gran Beethoven a cargo del brillante maestro, Daniel Barenboim.

 

 

 

 

MI0002868856Daniel Barenboim es argentino nacionalizado español y proviene de una familia judía de origen ruso. Además, se convirtió en el primer ciudadano del mundo con ciudadanía israelí y palestina, aclarando que lo había hecho con la esperanza de que sirva como señal de paz entre ambos pueblos.

“La música no puede dar ni la justicia a los palestinos ni la seguridad a Israel. Siempre he creído en la solución pacífica de los conflictos y también sé que el problema de Medio Oriente no tiene solución militar”, afirma Barenboim.

La carrera musical de Daniel Barenboim es reconocida como una de las más ricas y apasionantes en términos artísticos del siglo XX.  Es un director de orquesta y pianista de talla internacional, destacado por un extraordinario repertorio orquestal y operístico.

La madre de Daniel fue su primera maestra de piano para luego estudiar con su padre, Enrique Barenboim, quien fue un eminente profesor de música.  Después de tocar para el violinist Adolph Busch, éste quedo impresionado por su talento y permitió que Daniel debutara a la edad de siete años. Poco más tarde llegarían dos momentos claves en la vida de Barenboim: tocar en el Mozarteum de Salzburgo en 1951 y observar la clase de conducción de Igor Markevitch en 1954.

 

Conducting-class-with-Igor-Markevitch-1954

 

El paso del tiempo da testimonio de un crecimiento continuo en la vida artística del músico mencionado. Tras su debut como director con la Orquesta Filarmónica de Londres en 1967, Barenboim recibió invitaciones de diversas orquestas sinfónicas, tanto europeas como americanas. Su debut como director de ópera llegaría en 1973 con la representación del Don Giovanni de Mozart en el Festival de Edimburgo. Entre 1975 y 1989 fue director musical de la Orquesta de París, en donde dirigió numerosas piezas de música contemporánea. Este infatigable y prolífico músico ha grabado un rico repertorio como director, pianista, acompañante y en el ámbito de la música de cámara; pero sin lugar a dudas como pianista, tiende a centrarse en Mozart y Beethoven, siendo este último al que interpreta en forma incomparable.

 

MI0003208518Le preguntaban a Barenboim en una entrevista (agosto del 2015) sobre su carrera musical y, no nos debe extrañar que su respuesta fuese ésta: “Hay mucha gente, incluso grandes artistas, que no piensan, pero la reflexión es la base del hecho musical“, agregando: “Porque hay mucha gente, incluso grandes artistas, que no piensan. Tienen un talento extraordinario, tienen un grado de intuición increíble y, hay que reconocerlo, muchas veces aciertan. Pero yo creo que la reflexión sigue siendo importante. El otro día, en el templo de la calle Libertad, hablaban de la religión, de un Dios, y monoteísmo, mono, mono. Entonces, cuando al final hablé, les dije: Tengo que confesarles que yo no soy practicante. Soy de familia judía, pero no soy practicante. Pero hay una cosa que la música tiene en común con la religión: “la búsqueda del uno”.  Tenemos la palpable diversidad que hay en la música, la diversidad de ritmo, de dinámicas, de instrumentos en la orquesta, una diversidad perfecta multiplicada por millones. Pero tocar música con un sonido muy lindo o con un efecto dinámico poderoso no es hacer música. Música es  cuando todos los elementos musicales, desde todo punto de vista, entran en una unidad, de modo que hay lugar para cada individualidad, pero también una permanente conexión. Eso ya es muy difícil cuando se toca solo”.

Si yo pudiera explicar la Eroica con palabras no habría necesidad de tocarla. Por eso digo que el problema de la reflexión es particularmente profundo” (Barenboim).  Observamos con claridad que la música en él no es solo una forma de vida, sino también un medio por el cual el “saber pensar” ocupa un lugar de suma importancia y por ello también introduce en clases de filosofía a los músicos de su orquesta.

A sus 72 años, sus actuaciones y creaciones no cesan. Más allá de los premios obtenidos y los innumerables reconocimientos internacionales, Daniel Barenboim inició un proyecto humano, aplicando la filosofía, por cierto, y nos da a conocer la creación con Edward Said de la West-Eastern Divan formada por músicos árabes e israelíes y en Buenos Aires (Argentina) junto a Martha Argerich, creó para el Teatro Colón el Festival de Música y Reflexión que empezó el año pasado y seguirá en 2016. Siempre que puede, Barenboim, nos recuerda que, la reflexión va de la mano del aprendizaje, de otra manera es malgastar lo poco o mucho conseguido.

La carrera de este distinguido maestro se caracteriza por un quehacer integrador que eleva aún más el reconocimiento obtenido a toda una vida de pasión y amor por el arte.

 

 

Ysi Ortega

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